Primeros pasos en la vida profesional: ser el nuevo es un reto
LUIS GAHEL CARVAJAL ARIZA
Instituto de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales
Universidad Autónoma del Estado de Morelos
luis.carvajal@uaem.edu.mx
Publicado: 1-12-2025
La transición hacia la vida profesional puede despertar todo tipo de emociones: ilusión, ansiedad, entusiasmo o incluso miedo.
Actualmente, curso el octavo semestre de la licenciatura y he comenzado mis prácticas profesionales en el área de Comunicación Social del Ayuntamiento de Jiutepec. Apenas llevo algunos días asistiendo, pero ya empiezo a conocer al equipo y a familiarizarme con su forma de trabajo.
Soy una persona propositiva; en contextos anteriores, solía participar activamente en la toma de decisiones. Sin embargo, aquí las dinámicas son distintas: tengo una secretaria, un coordinador y tres directores por encima de mí. Es un reto ser “el nuevo” en un equipo consolidado, donde todos se conocen y están inmersos en sus responsabilidades. No hay una intención social clara, nadie se esfuerza demasiado por integrarse, y eso me ha hecho cuestionar cuál es mi lugar dentro de esta estructura.
He comprendido que mi papel es de apoyo: asistir en las tareas que se me asignen, adaptarme al ritmo del equipo y encontrar maneras de aportar sin imponer. Tratar de que mis ideas sean bien recibidas en un entorno tan exigente es, sin duda, uno de los mayores desafíos.
Desde mi perspectiva, el área de Comunicación Social en Jiutepec realiza un trabajo admirable. Lo noto en la constancia y calidad del contenido que se publica diariamente, el cual fortalece el sentido de pertenencia de la población jiutepequense y refuerza la confianza en su presidente municipal. ¿La fórmula? Jornadas de más de 12 horas, trabajo fines de semana y una atención constante a las redes sociales. Pararse temprano y dormir tarde es parte del compromiso.
No hay duda: estoy aprendiendo muchísimo. Desde cómo se maneja la relación con los medios hasta la creación de contenido institucional. Pero también estoy descubriendo algo más importante: si este es realmente el camino profesional que quiero seguir, si me apasiona lo suficiente como para dedicarle la mayor parte de mi tiempo y energía.
Lo que sí puedo decir, con total certeza, es que la gestión social a nivel institucional es una labor compleja. Mucho valor para quienes se animan a involucrarse, y aún más respeto para quienes lo hacen por amor a su comunidad.
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