Madre no es la que engendra
XIOMARA SAUCEDO TOLA
Instituto de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales,
Universidad Autónoma del Estado de Morelos
xiomara.saucedo@uaem.edu.mx
Publicado: 1-12-2025
Cuando un bebé nace suele decirse que es una bendición, una nueva alma llegando al mundo para disfrutar de las maravillas, retos y experiencias de vivir, siempre hay una familia lista para recibir con los brazos abiertos y con amor a este bebé, sobre todo una mamá y un papá listos para amarlo y protegerlo por sobre todas las cosas…o se supone que así debería ser, pero no todos corren con la misma suerte.
Hay veces en que la vida tiene preparadas cosas distintas, complicaciones. Se dice que el destino de cada persona está escrito incluso antes de nacer, de ahí se forma la idea de los propósitos de vida, ¿será eso cierto? O cada uno formará su propio destino conforme crece. Sea de la forma que sea, no siempre se empieza de la mejor manera a vivir.
Un día, un 20 de mayo de 1986 para ser exactos, llegó al mundo una hermosa bebé de nombre Paloma, siendo ese el nombre dado por su madre, quien lamentablemente no se encontraba mentalmente lista para asumir este papel. La madre de Paloma, de nombre desconocido, era una persona muy inestable y con problemas de adicción, a pesar de tener un hogar, familia y no ser exactamente pobre, dedicaba sus días a vagar por las calles del centro de Cuernavaca, pidiendo dinero para financiar sus adicciones. Un bebé tendría que tener una vida tranquila, durmiendo mucho y comiendo un poco, para Paloma no fue así. Al nacer se convirtió en el anzuelo de su madre, pues ¿a quién no causa ternura y tristeza ver a un recién nacido en situación de calle?, claro que le darían más dinero al verla y ver su carita o escuchar su llanto. Así fueron los primeros 4 años de vida de Paloma, entre calles, hambre, descuidos, pero con todo el amor que una hija puede sentir hacia su madre, pues claro que la amaba.
Con el tiempo, Paloma dejó de servir de apoyo, pues el dinero que la gente de buena fe daba a su madre dejó de alcanzar, por lo tanto, la madre tomó una decisión. Por conocidos de conocidos se enteró de la existencia de una pareja de casados los cuales no podían concebir, pues la mujer tenía problemas de infertilidad, casualmente la pareja contaba con muy buena posición económica, así que eso los convertía en la opción perfecta. La madre de Paloma llegó a ellos, les habló de su hija y la presentó, la madre de Paloma a pesar de sus problemas de adicción y mentales no era de mal ver, al contrario, era bastante guapa y con ojo verde, por lo tanto, Paloma, a pesar de lo sucia y desnutrida que pudiera estar, era bastante linda y causaba mucha ternura. Cuando el matrimonio la conoció supieron por qué su madre la había llevado con ellos. Por una gran cantidad de dinero ella les ofreció a su hija, alegando que tendría una mejor vida, que ella necesitaba el dinero y que sabía que ellos iban a ser más felices como matrimonio al poder criar una hija juntos.
Aunque el vender menores es completamente ilegal, el trato se cerró.
Así fue como Paloma pasó a llamarse Sofía de apellido García. Su nuevo padre era abogado, por lo tanto, tenía muchos contactos que le ayudaron a registrarla y hacerla legalmente su hija. Sofía extrañaba a su mamá, claro, pero con el tiempo y con el cambio de ritmo de vida aprendió poco a poco a reconocer a las nuevas personas como sus padres, y a la familia de ellos como suya. Comenzó a entender y conocer lo que era el amor.
Tiempo después, su madre biológica regresó con otra bebé en brazos pidiendo de nuevo dinero. El trato volvió a cerrarse repitiéndose la historia, así fue como su hermana, Bárbara García, se reunió con ella.
Ella era aún más pequeña cuando llegó a manos de esa familia, no pasó por tanto como su hermana, por lo tanto, creció sin ser consciente de haber tenido otra madre antes.
A pesar de lo difícil que fue el comienzo de su vida, ambas crecieron sanas y nunca les faltó nada. Con más años de edad, al conocer la historia de su infancia, no fue fácil, pero aprendieron a vivir con eso.
Su madre biológica no tuvo más bebés para poder obtener dinero, pero tampoco tuvo un buen final. Su familia intentó ayudarla varias veces, pero cada intento fue inútil; nunca pudo superar sus adicciones. Pasó los siguientes y últimos años de vida en las calles, siempre en el mismo rumbo, llegó a encontrarse a Sofía y Bárbara en algunas ocasiones, ya siendo ambas adultas y cada una con su respectiva hija, dando el ejemplo de lo que significa realmente la palabra madre. Se acercaba a ellas para decirles que ella era su mamá y después pedirles dinero, ambas siempre rechazaron darle apoyo y pedían que ya no se acercara a ninguna de las dos y mucho menos a sus hijas.
Un día del año 2022 ella falleció, sola.
Al final quien se supone debía ser la persona que las protegiera y amara toda la vida les dio la espalda prefiriendo una vida de calle, y con el tiempo ellas lo entendieron y el amor que pudieran tenerle desapareció, pues sus padres fueron quienes las criaron, proveyeron, educaron y cuidaron y siempre estarán agradecidas con haber podido tener amor a pesar de todo. Hoy Sofía y Bárbara, teniendo a sus propias hijas, jamás las dejarían solas pues ellas son lo mas importante en sus vidas, y aunque quizás nunca terminaron de comprender del todo las acciones de su madre biológica, son conscientes de haber sido bendecidas para tener una buena vida, pues hay infantes que comienzan a vivir de la misma manera que ellas, pero nunca salen, se crían y crecen en las calles llegando a seguir los mismos pasos que sus padres, pero esas son otras historias.
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